Mi bebé parece incómodo en la mochila portabebés

No todos los bebés tienen el mismo temperamento, por lo que no todos se muestran contentos al ser llevados en una mochila portabebés desde el primer instante en que se les coloca en una. Mientras que algunos bebés se quedarán dormiditos casi al momento, otros gruñirán o se estirarán, lo que suele producir nerviosismo en los padres, que piensan que a sus bebés no les gusta estar en la mochila, que se encuentran incómodos o que esto no es para ellos.

Lo cierto es que los seres humanos, debido a nuestra propia naturaleza, tenemos una necesidad innata de ser llevados en brazos durante nuestros primeros años de vida, por lo que todos los bebés pueden beneficiarse de ser portados en una mochila. Simplemente, algunos necesitan un tiempo para acostumbrarse. Por eso, os vamos a dar unos pequeños consejos para ayudar a los bebés que parecen resistirse un poco en los primeros contactos con la mochila:

 

1.- Comprobar que está bien colocado y la mochila está bien ajustada.

Si el bebé se queja, podemos comprobar, por si acaso hemos hecho algo mal:

  • Que está bien sentado, con sus piernas flexionadas, rodillas ligeramente más elevadas que el culete.
  • Que puede mover los brazos si así lo desea. Algunos bebés necesitan tener los brazos libres para poder moverlos a su antojo y sacarlos si les apetece.
  • Que no haya ningún trozo de tela doblada o arrugada que pueda estar molestándoles.
  • Que la mochila no está excesivamente ajustada o, por el contrario, está demasiado floja.

 

2.- Hacer del porteo un rato agradable:

  • Darle besos, caricias, decirle cosas bonitas.
  • No forzarle. Si tras unos minutos de quejarse no se calma o se duerme, dejarlo para otro momento. Las experiencias en la mochila portabebés deben ser siempre positivas.
  • Una estupenda idea que a muchos bebés (y a sus papás) les encanta es poner una música divertida y bailar a su ritmo.

 

3.- Que tenga sus necesidades cubiertas:

  • Que no tenga hambre.
  • Que no esté excesivamente cansado o sobre-excitado.
  • Que esté limpio.
  • Que no esté excesivamente abrigado.

 

4.- Mantenerse siempre en movimiento. Para los bebés es muy reconfortante ser portados mientras se balancean suavemente al ritmo de su papá o su mamá.

  • Es una excelente idea balancearnos ligeramente mientras nos ponemos la mochila, como si nos estuviéramos meciendo, no sólo de delante hacia atrás sino también de arriba a abajo.
  • A los bebés les encanta la combinación de movimiento más el mundo exterior. Funciona muy bien ponerse la mochila e inmediatamente salir a la calle.

 

5.- Aprender a interpretar sus señales:

Conforme vamos conociendo a nuestros bebés aprendemos a interpretar sus señales de un modo que nadie más puede hacerlo. De este modo, aprendemos a interpretar sus movimientos, sabemos cuándo tienen hambre o sueño, sabemos por el tipo de llanto si está cansado, le duele algo o necesita mimos… Con el porteo ocurre lo mismo, ¡pronto aprenderemos a interpretar sus señales!

¿Está a punto de dormirse?. Muchos bebés se muestran inquietos o incluso enfadados antes de dormirse, probablemente porque no quieren dejar de investigar el mundo ni un segundo. Es habitual que estos bebés se quejen algunos minutos mientras son porteados justo antes de dormirse. Esas pequeñas quejas y estiramientos, lejos de interpretarse como que están incómodos, son simplemente un síntoma de que tienen sueño y están a punto de caer dormiditos. En esos momentos, les puede ayudar mucho que nos balanceemos rítmicamente mientras les acariciamos y les susurramos cosas bonitas.

¿Quiere bajar? Conforme van siendo más grandes, necesitan momentos de estar en el suelo explorando. O simplemente han visto algo y quieren verlo más de cerca y tú ni te has dado cuenta. O tienen calor. O han tenido suficientes mimos por hoy y ahora quieren hacer otras cosas. Ocurre con frecuencia que lo que interpretamos como malestar o incomodidad es simplemente que el momento que hemos escogido no es el mejor, que en ese instante prefieren estar en otro sitio haciendo otra cosa o que ha disfrutado del porteo durante un rato pero ya quiere bajarse.

¿Tiene hambre? Si le das el pecho, puedes probar a hacerlo mientras le llevas en la mochila. ¡Es difícil resistirse a la combinación de mochila ergonómica + pecho + movimiento!.

 

6.- Probar otras posiciones.

Las mochilas son portabebés muy versátiles, aprovechemos esta ventaja que nos ofrecen.

Por ejemplo,es posible que nuestro bebé no quiera ir a la espalda si por su tamaño y la colocación de la mochila no puede mirar por encima de tu hombro o porque es pequeño y prefiere tener otro tipo de contacto contigo. Prueba a subir el cinturón de la mochila para que el niño quede más alto o prueba a ponerle delante o a la cadera.

Es posible que estando delante quiera ver otra perspectiva del mundo o alcanzar objetos o señalarlos, por lo que podremos ponerle a la cadera en las mochilas que así lo permiten, como Manduca o Ergobaby.

 

En definitiva, lo último que hay que hacer es desistir en los primeros intentos. Sólo hay que observar a nuestros pequeños para saber qué necesitan y adaptarnos al momento más propicio para el porteo. Los beneficios para ambas partes son infinitos así que ¡bien merece la pena!.

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