Los monos también portean

Hace unos días hablábamos de los canguros y los koalas, mamíferos marsupiales que transportan a sus crías en su bolsa para darles la exterogestación que necesitan para completar su desarrollo, dada la inmadurez con la que nacen. No son los únicos animales que se crían en contacto permanente con sus padres sus primeros años de vida: los primates también llevan a sus bebés consigo hasta que están preparados para valerse por si mismos, lo que en muchos casos significa muchos años de crianza en brazos.

Las crías de los primates, como las humanas, nacen muy indefensas y son dependientes de otros adultos durante mucho tiempo. Necesitarán a su madre para recibir alimento, refugio, calor, protección y transporte, de ellos depende su supervivencia. Por eso, la mayoría de los primates transportan a sus crías con ellos durante todo el día durante los primeros meses de vida y posteriormente seguirán llevándolos en periodos más cortos siempre que sea necesario, por ejemplo, en casos de largas caminatas, para protegerles de peligros, etc.

Tres lemures
Fuente: Cheezburger.com

Los grandes simios, como los gorilas, los chimpancés y los orangutanes cuidan de esta forma a sus bebés durante un periodo que puede superar los cuatro años.

Las crías de chimpancé, por ejemplo, nacen tan indefensas como las humanas y son incapaces de sostener su propio peso durante los primeros meses de vida, por lo dependerán totalmente de que su madre les lleve en brazos y les proporcione todo lo necesario: contacto físico, calor, alimento e incluso estimulación y juego para que aprenda a desenvolverse.

Primero llevarán a su cría delante, facilitando la lactancia, y a partir de los 6-7 meses de edad empezará a montarla a su espalda.

Como ocurre con los humanos, los chimpancés empiezan a explorar su entorno a los 8-9 meses pero siempre querrán estar en contacto permanente con su madre, a la alcance de su vista y regresando siempre que lo necesiten, mostrando signos de ansiedad de separación en cuanto la madre se aleja más de lo deseado. Poco a poco irán adquiriendo independencia y finalmente serán capaces de subirse a la espalda de su madre sin ayuda, sujetándose en el pelaje, y de atender a los gestos que ésta le haga para que se suba.

Tanto primates como humanos somos mamíferos altriciales, es decir, nuestros bebés son muy inmaduros al nacer y necesitamos de cuidados constantes para la supervivencia. Los bebés humanos nacen con un cerebro que es la tercera parte de lo que será cuando maduren lo que da una idea bastante clara de cuánto tiempo necesitarán para llegar a su máxima potencialidad. Sin embargo, aunque esta indefensión prolongada podría ser una desventaja frente a los animales precociales que al poco de nacer caminan y se separan de su madres, nosotros nos beneficiamos de recibir una crianza muy especial y menos habitual en la naturaleza: la proximidad con nuestros padres, sobre todo con quien nos alimenta, produce una interacción enriquecedora y única.

En definitiva, tanto los primates como los humanos tenemos una necesidad natural de ser llevados en brazos, no sólo para sobrevivir sino para aprender a relacionarnos y vincularnos con nuestros iguales. Por ese motivo, cuando hablamos de porteo, solemos hablar no sólo de canguros o koalas sino también de monitos.

Si queréis ver muchas más fotos de primates llevando a sus crías, os invitamos a nuestro panel de Pinterest: “Primates“.