Consejos de seguridad para llevar a tu bebé en su mochila portabebés en posición ventral

Aunque las mochilas ergonómicas son portabebés muy fáciles de ajustar, diseñados para poder ser usados de una forma muy intuitiva, creemos que es interesante dedicar algunos artículos a explicar cómo colocar correctamente al bebé en una mochila portabebés y a cómo ajustarla correctamente al cuerpo de quien la lleva. Hacerlo bien se traducirá no sólo en comodidad para ambos sino que también estaremos confiados de que su uso es seguro para tu bebé.

En este artículo vamos a repasar cuáles son los consejos básicos de seguridad para llevar a tu bebé vientre con vientre, que es la posición quizá más habitual cuando son muy chiquititos.

 

CÓMO AJUSTAR CORRECTAMENTE TU MOCHILA PORTABEBÉS ERGONÓMICA

Tu bebé debe quedar a una distancia tal que te permita darle un beso en su cabecita sin tener que hacer esfuerzo pero tampoco tan alto que te moleste. Si tienes que agacharte mucho para poder darle un besito, prueba a subirte más el cinturón de la mochila (lógicamente re-ajustando los tirantes también). Si la cabeza de tu bebé queda tan alta que tu barbilla choca con ella o incluso te molesta la visión, baja un poquito tu mochila, bien colocando el cinturón más bajo, bien aflojando los tirantes o bien combinando ambos ajustes.

Tu bebé debe ir bien pegado a ti. Cuanto más pegado vaya, más a gusto vas a estar. Es una cuestión de física, si el bebé va despegado, tira de ti. Si el bebé va bien pegado y elevado, tu centro de gravedad no se desplaza. Una buena forma de comprobar que todo está correcto es probar a agacharte (sujetando mientras la cabeza del bebé): lo ideal es que el bebé no se despegue de ti.

La cinta que une los tirantes de tu mochila debe quedar lo suficientemente tensa como para que éstos no se te caigan y lo suficientemente baja como para que no se te carguen las cervicales. Es un error frecuente dejar la cinta demasiado arriba, casi en la nuca, lo que provoca incomodidad. Revisa nuestro artículo sobre cómo ajustar la cinta que une los tirantes de tu mochila ergonómica para más información sobre cómo encontrar la mejor posición para tu comodidad. Cada persona encontrará su punto óptimo pero, en líneas generales, éste está más hacia los homoplatos que hacia la nuca.

Si notas dolor o incomodidad, re-ajusta tu mochila. Las mochilas ergonómicas reparten el peso de manera homogénea desde los hombros hasta las caderas. Si notas tensión o sobrecarga en algún grupo muscular es muy posible que haya algún problema de ajuste. Prueba a subir o bajar el cinturón y revisa la tensión de los tirantes. Tan incómodo es llevar la mochila floja como llevarla muy apretada.

Comprueba que tu mochila está en perfecto estado. Es complicado que una mochila se descosa o una hebilla se rompa pues pasan por un estricto control de calidad. Además, todas las mochilas incorporan algún elemento de seguridad en sus broches para evitar la apertura accidental pero, aún así, es importante que cada cierto tiempo compruebes que todo está correcto. Si tienes dudas, consulta con la tienda donde la compraste o directamente con el fabricante.

 

CÓMO COLOCAR A TU BEBÉ EN SU MOCHILA PORTABEBÉS ERGONÓMICA

Comprueba que tu bebé va centrado con respecto al panel de tu mochila portabebés, erguido sin estar torcido, conservando su espalda su posición natural en forma de “C”. Ya que los recién nacidos tiene poca tonicidad muscular, si no has ajustado correctamente en algunos casos podrían “arrugarse” o “ladearse” dentro. Es necesario que la mochila esté bien ajustada para que le proporcione todo el soporte que necesita. Si usas, por ejemplo, una Emeibaby, comprueba que has tensado el fular correctamente y éste no forma bolsas a los lados. Tu bebé tendrá la espaldita redondeada y no estará torcido dentro de la mochila.

La posición de ranita significa que tu bebé irá sentado sobre su culete, con las rodillitas a la altura de las caderas o un poquito por encima. Más adelante, cuando vaya haciéndose mayor, sus muslos superarán el ancho del panel de tu mochila portabebés pero en los primeros meses debes comprobar que el tejido le recoge correctamente de corva a corva. Por ejemplo, si usas una Caboo, extiende bien sus tiras para que ambas le recojan de corva a corva.

Comprueba que las corvas de tu bebé no quedan dentro del panel de la mochila; si esto sucede, es muy posible que el ancho de tu mochila sea excesivo para tu bebé. Comprueba que has ajustado correctamente tu mochila portabebés de acuerdo con las instrucciones de la marca y usa un adaptador si es necesario.

 

CONSEJOS DE SEGURIDAD AL USAR TU MOCHILA PORTABEBÉS ERGONÓMICA

Comprueba el estado de tu bebé con frecuencia. Precisamente si algo nos permite una mochila portabebés es poder estar atentos a todas las señales que nuestro bebé hace y poder atender todas sus necesidades tempranamente. Aprovechemos esta gran ventaja que nos proporciona y comprobemos con frecuencia que el bebé se encuentra contento y va bien colocado.

La cara de tu bebé nunca debe ir cubierta. La capucha te ayudará a sujetar la cabeza de tu bebé cuando éste se quede dormido, dejando espacio suficiente para que éste respire y para que puedas comprobar en todo momento cómo se encuentra.

Las vías respiratorias deben estar siempre despejadas. Aunque por la propia posición que la mochila proporciona es complicado, comprueba siempre que tu bebé tiene la nariz y la boquita totalmente libres. Si usas una bufanda para tapar tu cuello, asegúrate de que ésta no tapa la cara ni las vías respiratorias de tu bebé.

Vigila que tu bebé no toque su pecho con su barbilla. Los bebés muy pequeñitos no son capaces de sostener bien su cabeza, por lo que no pueden corregir una posición incómoda o perjudicial. Si su barbilla toca su pecho, el bebé tendrá serias dificultades para respirar, algo que supone un riesgo muy importante. Comprueba que su cabeza está siempre en una posición correcta y que no se le ha caído.

No abrigues a tu bebé en exceso. No es saludable para tu bebé que su temperatura corporal sea elevada. Ten en cuenta que vientre con vientre os vais a dar calor y que la mochila es una capa que añadimos a la indumentaria que ya lleva tu bebé.

No realices actividades peligrosas con tu bebé en su mochila. No debes correr ni saltar, no fumes y ten cuidado con las actividades que realices, incluso dentro de casa, como cocinar alimentos que salpiquen, beber bebidas muy calientes, coger objetos que se encuentran elevados o subirte en una escalera.

Si te agachas o inclinas, sujeta la cabeza de tu bebé.

No conduzcas un coche o una moto con tu bebé en una mochila portabebés. Tampoco debes montar a caballo ni en bicicleta o patines ni realizar ninguna otra actividad que suponga un riesgo de caida o lesiones. Los niños deben ir siempre en sus sillas reglamentarias cuando son transportados en vehículos.

Al moverte, ten en cuenta que ahora abultas un poquito más. Si vas a una zona con mucha aglomeración de personas donde puede haber cierto peligro, procura exponeros lo menos posible y protege la cabeza de tu niño con tus brazos. A veces las personas que nos rodean no son conscientes de que llevamos a un bebé y pueden lesionarlo sin darse cuenta, por ejemplo con un codazo.

– Si vas a salir al exterior cuando hace buen tiempo, ten en cuenta que la cabecita de tu bebé es una zona sensible, al igual que sus extremidades. Procura evitar el sol directo, usa un gorrito y protección solar cuando lo consideres necesario.

Ten en cuenta que tu bebé puede alcanzar objetos y hacerlos caer.

– Si no te encuentras bien, pide a otra persona que lleve a tu bebé. A veces una enfermedad, la ingesta de determinados medicamentos o una lesión puede comprometer nuestro estado físico. Si te sientes cansado, agotado o enfermo, quizá sea preferible que le pidas a otra persona que lleve a tu bebé.

Opta mejor por la posición vertical. Aunque en la cultura occidental está extendida la creencia de que un bebé debe estar tumbado la mayor parte del día, lo cierto es que la posición cuna, en aquellas mochilas en las que se puede adoptar, por ejemplo en la Caboo, no es una posición de la que convenga abusar. La posición de piernas juntas no es la ideal para el desarrollo de las caderas del bebé y, además, un bebé llevado en horizontal tiene más posibilidades de ir mal ajustado en el portabebés, con riesgo, por ejemplo, de que su mentón toque su pecho. Tampoco a los papás os resultará la posición más cómoda.

La posición vertical está llena de ventajas, desde prevenir el reflujo y las regurgitaciones hasta la plagiocefalia y se puede dar el pecho en ella sin tener que tumbar al niño, algo que también favorece que vaciemos la mama desde una posición que no suele ser la habitual cuando damos el pecho en brazos, previniendo también así posibles obstrucciones o mastitis.

 

¿Son buenas las mochilas portabebés? Absolutamente. El porteo ergonómico está lleno de beneficios.

¿Son seguras las mochilas portabebés? Sin lugar a dudas lo son, siempre que respetemos las indicaciones del fabricante y unas normas básicas de sentido común en las actividades que realizamos mientras porteamos.

 

Esperamos que el artículo os haya resultado de utilidad.

#FelizPorteo

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