Al abrigar a tu hijo en una mochila portabebés, mejor sin buzo

Una consulta que nos hacéis muy a menudo es cómo combinar un buzo o abrigo de cuerpo entero con vuestra mochila portabebés. Algunos nos escribís o nos llamáis diciendo que cuando habéis intentado poner al niño con este abrigo en su mochila se ha quejado mucho y le habéis tenido que sacar porque lloraba. En muchos casos, la respuesta la habéis obtenido vosotros mismos: cuando usamos una mochila ergonómica, y muy especialmente cuando el bebé no se va a bajar, lo ideal es abrigarse desde fuera. Y, puestos a abrigar al bebé con su propio abrigo, un buzo no es una buena elección.

¿Por qué no os recomendamos que uséis un buzo o abrigo de cuerpo entero mientras usáis vuestra mochila portabebés ergonómica? Son varias cuestiones:

Comodidad. Hay una primera razón, que es la comodidad del niño. Los buzos son abrigos que abultan mucho, más aún cuando casi nunca son de su talla sino que les están grandes. El niño se escurre dentro, muy especialmente si es muy chiquitito y tiene poco control de su espalda o columna. El abrigo se arruga, se hace pliegues, que pueden resultar realmente molestos para el bebé y son casi imposibles de controlar o evitar por nosotros.

Seguridad. Si el buzo es grueso y además el niño se escurre dentro, no podemos asegurar que vaya en una postura correcta. El principio básico de la ergonómica es que la mochila se adapte al bebé, pero eso no es posible si usamos un abrigo grueso que impida que ésta pueda adaptarse. Hay que vigilar que el niño está correctamente colocado y que mantiene una postura saludable, que no se ahoga con el abrigo porque este se le ha subido, que tiene movilidad si la necesita, etc.

Hay que evitar el exceso de calor. Con frecuencia tendemos a abrigar en exceso a los bebés, algo que no sólo no es necesario sino que incluso puede ser perjudicial. Recordemos que una de las indicaciones que la OMS nos da para prevenir la muerte súbita es evitar el exceso de calor en los bebés y recordemos también que cuando porteamos nos damos calor mutuamente, sobre todo si lo hacemos vientre con vientre. Por otro lado, si el bebé suda y después salimos a una zona fría, no estamos evitando que se costipe, quizá estemos provocando el efecto contrario.

Practicidad. Supongamos que el bebé se duerme y entramos en un sitio con calefacción alta, como suele ocurrir en un centro comercial. Es imposible que consigamos sacarle de la mochila y quitarle el buzo sin despertarle. Quizá si sólo llevara un abriguito podríamos conseguirlo pero con un buzo es altamente improbable. El bebé se despertará y le abremos interrumpido su sueño innecesariamente.

Entonces, ¿cómo abrigamos a nuestros bebés mientras les llevamos en su mochila portabebés ergonómica?

Como os explicamos en la entrada que os enlazamos, cuando el bebé es tan pequeñito que no camina y, por tanto, es poco probable que se vaya a bajar, lo mejor es abrigarle junto con nosotros, desde fuera. Es decir, ambos nos vestiremos con ropa normal para estar en un sitio cerrado y a continuación nos cubriemos, bien con un abrigo grande que llegue para taparnos a ambos, bien con un abrigo de porteo o bien con un cobertor.

Si aún así no queremos optar por prendas específicas para abrigar al bebé mientras porteamos y preferimos usar un abrigo para él, lo ideal es que ese abrigo sea fino y flexible, que no contenga cordones, cintas o pompones ni broches o botones o cualquier otra pieza rígida que se le pueda clavar al niño durante el porteo.

One thought on “Al abrigar a tu hijo en una mochila portabebés, mejor sin buzo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *